Ya hemos cumplido un año de casados y doce de novios! Así que después de tanto tiempo, os cuento nuestro viaje!!
El sueño de Sergio era ir a Nueva York, y el mío ir al Caribe, así que en 15 días cumplimos 3 sueños: casarnos y los dos destinos.
Pasamos 5 noches en Nueva York alojados en el hotel Metro, en la habitación Premier Queen, cerquita del Empire State. Es uno de los pocos que incluía desayuno, así al menos repones fuerzas antes de salir a la aventura.
El primer día visitamos Times Square y sus tiendas (M&M's, Toysarus...), vimos la famosa escalera roja (TKTS) y nos fuimos a descansar porque al día siguiente teníamos excursión a las 7:30h.
El segundo día teníamos la excursión "Alto y Bajo Manhattan", que incluía un tour en autobús para situarnos, pasando por la 5ª Avenida, el Flatiron, Empire State, Chrysler Building, Central Park, Edificio Dakota... etc. Al finalizar fuimos con otras parejas que conocimos a ver la Estatua de la Libertad, a Wall Street y su toro, Zona Cero y su One World Trade Center, pasamos por Chinatown y comimos en Little Italy. Después fuimos a Rockefeller, donde ponen el árbol de Navidad y la pista de hielo (recordando pelis.. en especial solo en casa) y subimos al Top of the Rock y así vimos Central Park de día y el Empire State, además de ver como se avecinaba una tormenta desde allí arriba. Luego fuimos a la famosa juguetería FAO, donde está el piano de la peli "The big", y allí estuvimos un rato bailando.
Al lado estaba el Hotel Plaza, lo recordareis de "Solo en casa", era algo que me hacía ilusión, aunque la recepción apenas se podía ver porque ahora esa zona es privada, pero me gustó y hasta que no lo encontramos no paramos, jeje.
Al tercero hicimos la excursión "Contrastes de Nueva York", visitando algunos de los barrios más populares. Luego cruzamos el puente de Brooklyn y obtuvimos unas vistas increíbles de todos los rascacielos. Después fuimos a Central Park y nos comimos unos perritos calientes mientras veíamos un partido de béisbol. Por la noche fuimos a ver Times Square, una maravilla.
El cuarto día lo dedicamos para ver museos por la mañana, El American Museum of Natural History y el Metropolitan. Comimos unas hamburguesas estupendas por Lexinton Avenue y visitamos la ONU. Después hicimos unas cuantas compras en Victoria's Secret, a lo Pretty Woman (me midieron,me metieron al probador con varias prendas, cualquier cosa venían....). y subimos al Empire State de noche. Yo tengo vértigo pero cuando salí a aquella terraza y vi Nueva York iluminado a mis pies me quedé impresionada. Me gustó más de lo que imaginé. A pesar de que volvió a llover en las alturas y a refrescar, estuvimos un buen rato mirando por los prismáticos y dando vueltas, era demasiado bonito para irse de allí. No me atreví a subir al piso 102 por si me daba más respeto, pero el 86 fue suficiente.
El último día volvimos a Central Park y fuimos de compras por la 5ª Avenida. Al final nos cogimos unos Levis en Macy's, una especie de Corte Inglés.
Nos despedimos de Nueva York. Es un sitio para volver porque no me hubiera importado ver un musical, una misa gospel, visitar Washington e incluso subir a la Estatua de la Libertad, pero así tendremos excusa para repetir algún día de nuestra vida. Y quedamos con Toni y Carol en que nos veríamos en el Caribe. En Nueva York coincidimos en los traslados y excursiones con las mismas parejas prácticamente, pero ellos además eran unos valencianos que se alojaban en el mismo hotel,
De ahí pasamos al paraíso. La verdad es que llegamos al Caribe con hambre y calor, y nos recibieron con unas toallas húmedas, un cóctel y en una terracita con vistas al lago explicándonos todo de forma personalizada junto a otra pareja onubense que conocimos en las excursiones y el aeropuerto.
Nos fuimos a nuestra villa y qué decir.... una habitación de 70 m con cama king size, jacuzzi, ducha maya, hamaca suspendida, lago para ir en canoa, servicio de mayordomía (del cual prescindimos tras ver cómo era), carta de almohadas, servicio de habitaciones.... Íbamos a todo incluido y con ciertas exclusividades (solo adultos, playa privada, poder reservar restaurantes temáticos, carrito de traslado exclusivo del hotel, spa gratis, restaurante y piscina privados......). Así que fuimos al lobby (recepción) y pedimos un carrito para ir a la playa privada. La verdad es que el primer día no vimos la playa de las postales, nos encontramos un mar picado y azul como el mediterráneo, pero daba igual, estaba haciendo realidad mi sueño, y el Caribe no es solo playa. Además nos pilló una plaga de algas, pero limpiaban a menudo y los demás días sí que tuvimos mar cristalino y más tranquilo.
En lugar de ir por días contaré un poco todo lo que vimos ya que fueron 7 noches. Excursiones hicimos dos: Tulum Exotik (ruinas de Tulum, cenote, tirolinas y canoa, comida en comunidad maya y nado con tortugas, que yo me quedé en la playa con una pareja alicantina) y Chichen Itzá, que además incluía cenote ik-kil y ruina de Ek Balam, a la cual subimos ya que es el último año que se podía, y a pesar del vértigo volvimos a visualizar una imagen de las que de quedan en la retina: la selva tropical desde las alturas, Despúes de cada excursión al llegar al hotel teníamos el jacuzzi preparado, una maravilla!
Visitamos Playa del Carmen, descansamos en camas balinesas, probamos los restaurantes temáticos y tuvimos cena de "lunamieleros", nos cruzamos con mapaches, sereques, iguanas, tejones.... los mapaches robaban el pan de los clientes, o se ponían a dos patas a ver qué caía....
Probamos los cócteles de la carta, el spa, vimos una tormenta tropical, bailamos en una fiesta en la playa y en la fiesta flower power de la discoteca. Desayunar crepes de nutella y huevos rancheros fue una delicia. Lo de los mosquitos no fue tan terrible como pensaba, eso sí, bien de repelente.
El primer día nos trajeron cesta de frutas, pero el último sin esperarlo nos trajeron fresas con chocolate y champán. Como allí es muy típico dar propinas, dimos un poquito más de lo habitual, así que después de cenar nos encontramos la habitación llena de velas y pétalos.
Nos fuimos a despedir la última noche de Toni y Carol y los acompañamos porque en nuestro hotel había nidos para tortugas y querían ver el desove, aunque no creian que tuviéramos suerte, pero al llegar allí nos encontramos un voluntario y al mirar al suelo una tortuga acababa de poner sus huevos. Fue increíble, las tortugas salían del agua y si les gustaba el sitio excavaban y ponían huevos y sino media vuelta y al agua.

























